Bocatín Charnelo

El bocatín Charnelo es el bocadillo de mejillones más famoso de Madrid. Y también el que más nos representa..

El bocadillo de mejillones Madrid tiene nombre propio: bocatín Charnelo. Mejillones en escabeche, mayonesa casera del escabeche, queso  cheddar y rúcula fresca sobre pan de torta de aceite. Una receta sencilla con una historia detrás que lo hace único.

Es el bocadillo de mejillón que nace en el Calderón y conquista el Metropolitano.

Hay platos que nacen de una receta. Y hay platos que nacen de un recuerdo. El bocatín Charnelo es, sin duda, de los segundos. Es el bocadillo que más nos representa, el que siempre pedís cuando venís por primera vez, y el que mejor cuenta quiénes somos.


El bocadillo de mejillones que nació en el Calderón

Alejandro creció siendo del Atleti. De los de verdad. De los que íbamos al Vicente Calderón con nuestros hermanos, con el frío de la ribera del Manzanares metiéndose por las costuras del abrigo y el corazón a mil.

Y como buenos aficionados de los de antes, llevábamos merienda. No patatas fritas de bolsa ni sándwich de mantequilla. Una barra de pan. Y una lata de mejillones en escabeche.

La operación era sencilla y genial a la vez: se volcaba la lata entera sobre el pan, escabeche incluido, y listo. Sin más ceremonias. Ese era el bocadillo perfecto para ver al Atleti. Ese sabor —el del escabeche impregnando la miga, los mejillones con su potencia yodada— se quedó grabado en la memoria de Alejandro como pocas cosas en la vida.

«Empezamos con el bocadillo de mejillones que llevábamos mis hermanos y yo al Calderón… con el Charnelo le agradecemos a ese bocadillo todos los buenos recuerdos viendo al Atleti jugar.» — Alejandro Yravedra

Cuando dimos el salto más valiente de nuestras vidas —dejar las finanzas y la abogacía para abrir una mejillonería en pleno Ponzano—, ese recuerdo de infancia se convirtió en el bocadillo estrella de la casa. Así nació el bocatín Charnelo.


Receta del bocatín Charnelo: así lo hacemos.

El Charnelo es nuestra versión adulta y gastronómica de aquel bocadillo de estadio. La esencia es la misma —el mejillón en escabeche como protagonista absoluto— pero la ejecución es otra historia.

Lo que lleva: Pan de torta de aceite (AOVE), que le da una textura y un sabor que complementa el escabeche de una manera que la barra normal no consigue —aunque también funciona con barra tradicional. Mejillones en escabeche. La mayonesa de escabeche, que es donde está el secreto. Queso cheddar. Y rúcula fresca al final.

La mayonesa de escabeche: aquí está la clave

No tiene nada que ver con la mayonesa de bote. La hacemos como una mayonesa tradicional —aceite, huevo y sal,— pero usamos el líquido del propio escabeche para emulsionar. Luego añadimos mejillones triturados para espesar y potenciar el sabor marino. El resultado es una salsa anaranjada, intensa, que huele y sabe exactamente a lo que es: escabeche en estado puro.

Paso a paso:

  1. Hacemos la mayonesa de escabeche: emulsionamos el huevo con aceite de girasol, vamos incorporando el líquido del escabeche poco a poco, añadimos los mejillones y trituramos hasta la textura que buscamos.
  2. Abrimos el pan y cubrimos con queso cheddar.
  3. Colocamos los mejillones encima.
  4. Al horno hasta que el queso funda y el pan quede ligeramente tostado.
  5. Lo sacamos y terminamos con rúcula fresca.
  6. Untamos la mayonesa generosamente.

Se come en el momento. Con el queso caliente y la rúcula viva.


Del Calderón al Metropolitano: la historia del bocatín.

Este año hemos cerrado el círculo de la manera más emocionante que podíamos imaginar. Hemos colaborado como proveedores externos de catering en el Riyadh Air Metropolitano, el estadio donde el Atlético de Madrid juega hoy en día.

Fuimos con todo el equipo, uniformados, y trabajamos en los pasillos del estadio más moderno de Madrid. Llevamos varios de nuestros platos: el bocatín Charnelo —bautizado para la ocasión dentro del Menú Manzanares—, el Charnelito (mejillón acevichado), la brocheta de tomate rosa con vinagreta dulce y el bao de pluma de cerdo ibérico.

Ver nuestras acreditaciones —Charnela 1 Externos y Charnela 2 Externos, temporada 2025/26— fue uno de esos momentos que no se olvidan. El bocadillo que Alejandro comía de niño en la vieja ribera del Manzanares había vuelto al fútbol. Había cruzado el río.

Hay cosas que solo pueden pasar cuando un proyecto está hecho con verdad.

 


Queridos atléticos

Si eres del Atleti y aún no nos conoces: somos Alejandro y Victoria, un matrimonio apasionado de la gastronomía y atléticos de corazón. Poder llevar nuestra cocina a vuestro estadio no es solo un orgullo. Es la oportunidad de llevar nuestra historia, nuestra pasión y nuestros colores rojiblanco al lugar que sentimos como propio.

El Charnelo nació del Atleti. Y hoy vuelve a él.

Dónde probar el mejor bocadillo de mejillones en Madrid.

Si buscas el mejor bocadillo de mejillones en Madrid tienes dos opciones:

📍 Charnela Ponzano · Calle Ponzano 8, Madrid (Chamberí) · Tel. 910 24 81 42 📍 Charnela Andes · Avenida de los Andes 25, Madrid (Campo de las Naciones / IFEMA) · Tel. 915 05 64 92

Si estás cerca del Metropolitano, de IFEMA o de la Feria de Madrid, el local de Andes es tu sitio. Si prefieres Chamberí y el ambiente de Ponzano, te esperamos en nuestra casa original.

Reservas en charnelamadrid.com

Fundadores de Charnela, taberna de mejillones en Madrid

Charnela, la taberna de mejillones de Madrid.

Charnela nace de una obsesión compartida. La nuestra. La de dos personas que no encontraban la taberna de mejillones de Madrid que buscaban.

Un proyecto que empezó en un aula.

Somos Alejandro y Victoria, y llevamos toda la vida comiendo bien, hablando de comida y buscando ese sitio donde el plan no tiene prisa. Cuando hicimos el máster de gestión y dirección de restaurantes, nos pidieron un proyecto final. No dudamos ni un segundo.

Charnela.

Una taberna de mejillones en Madrid. Producto de verdad, cocina honesta, ambiente donde apetece quedarse. Lo presentamos, lo defendimos y ganamos.

Y entonces tomamos la decisión que cambia una vida: dejarlo todo y hacerlo de verdad.

Sin red. Con muchas ganas.

Ninguno de los dos veníamos de la hostelería. Sabíamos de gastronomía, de producto, de lo que nos gusta cuando salimos a comer. Pero el sector tiene sus propias reglas, y las fuimos aprendiendo sobre la marcha…

Tres días antes de abrir el primer local, nos quedamos sin cocinero.

El primer viernes de servicio, los camareros se agobiaron y nos dejaron solos.

No vamos a romantizar lo que no fue. Hubo momentos duros, decisiones difíciles y noches largas… pero salimos adelante. Con esfuerzo, con mucho cariño por lo que estábamos construyendo, y con una idea muy clara de lo que queríamos ser.

La taberna de mejillones de Madrid que queríamos.

Madrid tiene muchos sitios donde comer. Pero había un hueco que nadie estaba llenando bien.

El del lugar donde ir específicamente a por mejillones de verdad. Con su cazuela humeante, su salsa para mojar el pan, su cerveza fría y su sobremesa larga. Sin pretensiones, sin artificios. Solo producto bueno y ganas de que la gente repita.

Cocina sincera, producto de verdad.

Charnela no quiere ser alta cocina ni aparentarlo. Somos una taberna moderna en Madrid donde la estrella es el mejillón, servido de múltiples formas: en cazuela, con10 tipos de salsas distintas (con queso parmesano, curry amarillo, apio y vino blanco, cerveza, etc.), un bocadillo de mejillón en escabeche emblema de la casa, el bocatín Charnelo, mejillón tigre, mejillón acevichado…pero además contamos con productos de huerta, como nuestro tomate rosa al que llamamos «el mejor tomate del mundo», gildas, croquetas, calamaritos…nuestra pluma de cerdo ibérico 100% bellota, hasta nuestra selección de postres caseros y nuestra propia cerveza fabricada aquí en Madrid, la cerveza Chula o nuestro vermú de solera.

Dos locales. El mismo proyecto.

Hoy estamos en Ponzano y en Andes.

Dos locales con su propio ritmo y su propia personalidad, pero con la misma base: buen producto, ambiente de verdad y un plan del que no tienes prisa por irte.

Si aún no has venido, ya sabes dónde encontrarnos.

Y si ya nos conoces, sabes perfectamente de lo que estamos hablando.

Bienvenidos a Charnela.